El Albergue de Sin se encuentra2 en la localidad que lleva el mismo nombre, una pequeña población del Valle de Chistau, perteneciente a la Comarca del Sobrarbe. Junto a Sin otras localidades del valle como Saravillo, Plan, San Juan de Plan, Gistaín, .... constituyen núcleos urbanos que comparten una fisonomía similar por estar enclavados en lugares montañosos recónditos, permitiendo al paseante perderse por sus calles empedradas y admirar la apariencia peculiar de rincones y casas que se distribuyen por las empinadas y estrechas calles, adaptándose a la abrupta orografía del terreno.
El Valle de Chistau, quizás el más escondido del Pirineo aragonés pero no por ello menos hermoso e interesante para quien lo conoce por primera vez, ocupa la cuenca del río Cinqueta y está limitado por altas cumbres entre las que destacan las escarpadas paredes calizas de Cotiella y la gran mole del macizo de Posets que, con sus 3.375 metros, se alza como la segunda cumbre más alta de los Pirineos, tras el Aneto. Los bellos parajes con sus praderas, riscos, bosques y neveros, nos sorprenden con coloridos diferentes en cada estación, transmitiendo al visitante una sensación de paz y placidez que no es fácil de encontrar hoy en día.
Por su parte, la Comarca del Sobrarbe se sitúa en los Pirineos Centrales y queda limitada por el Parque Nacional de Ordesa y por dos Parques Naturales, el de la Sierra y Cañones de Guara y el Posets Maladeta. Su estratégica situación origina que este legendario territorio destaque por su gran riqueza natural que, junto a los importantes vestigios culturales que el hombre ha dejado con el paso del tiempo como iglesias y castillos medievales, otorgan a la comarca el atributo de ser una de las más visitadas de la provincia de Huesca. Atributo del todo merecido porque algunos de los lugares de mayor valor natural y paisajístico del Pirineo se encuentran entre los lindes que delimitan este contorno:
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Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido: sus extensos pastizales y bosques, violentas cascadas y pacíficos ibones, profundos cañones y glaciares, sin olvidarnos de su mundo subterráneo, un mundo helado, configuran todo un precioso abanico de paisajes y ecosistemas que hacen de este espacio natural un lugar excepcional, de una inagotable riqueza, motivo suficiente para exigir su protección y conservación. Sus espectaculares montañas están presididas por el Monte Perdido que con 3.355 metros es el macizo calcáreo más alto de Europa. Desde este macizo emergen, a modo de brazos, los valles de Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta, recorridos respectivamente por los ríos Arazas, Bellos, Yaga y Cinca.
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Valle de Pineta: también llamado "Bal Berda", es el valle con carácter más alpino del Parque Nacional. Empieza en Bielsa y finaliza en el famoso Balcón de Pineta, al norte del Monte Perdido. Su configuración es el resultado de un pasado geológico glacial. Flanqueado por un impresionante circo rocoso, con alturas superiores a los 3.000 metros, como el Macizo de Monte Perdido, el valle de Pineta ofrece magníficos prados y masas de bosque de abetos, pinos y hayas que ocupan su fondo largo y llano. Su visita le proporcionará grandes vivencias montañeras y le alimentará el espíritu, pues constituye sin duda, uno de los escenarios más bellos del Pirineo aragonés.
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Parque Natural Posets Maladeta: este hermoso paraje que se ubica entre los límites del valle de Chistau y el valle de Benasque, posee numerosos glaciares, lagos y cascadas, y alberga las cumbres más altas del Pirineo, entre las que destaca el macizo de Posets. Las tonalidades variopintas de las aguas de los numerosos ibones que salpican el Parque, la belleza de su entorno y el ambiente de gran soledad, hacen de este recorrido un atractivo singular. Su visita constituye una ocasión única de realizar múltiples excursiones.
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Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara: este espacio envuelve en su territorio un paisaje de grandes contrastes puesto que en él confluyen muy diferentes elementos como estrechos barrancos, bosques mediterráneos, hayedos, construcciones megalíticas, cuevas, pinturas rupestres, además de numerosas ermitas, iglesias, antiguas fortalezas y torres que salpican la zona permitiendo al visitante encontrar en sus rutas joyas artísticas que se pierden hoy en el olvido. Pueblos como Alquézar, Almazorre, Bárcabo, Lecina, Paules de Sarsa, Santa María de la Nuez,... le permitirán acercarse a sus gentes y costumbres y descubrir todas las riquezas paísajisticas y culturales que el Parque alberga.
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Para terminar el recorrido, usted no puede abandonar estas hermosas tierras sin antes desplazarse hasta las poblaciones más cercanas al entorno del Albergue de Sin. Un paseo por estos núcleos urbanos, lugares de obligada visita, le permitirán descubrir espléndidos rincones repletos de historia, leyendas y tradición:
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Aínsa: deambular por las tranquilas y empedradas calles de esta villa declarada Conjunto Histórico-Artístico, le transportará por unos momentos a la época medieval y a los episodios que pudieron desarrollarse en el interior del recinto amurallado que conserva el foso, parte del castillo y dos torres, así como diversas puertas de acceso. La Plaza Mayor porticada, la iglesia de Santa María del siglo XII, la calle de la Santa Cruz, y el Arco del Hospital son otras hermosas construcciones de marcado sabor medieval.
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Boltaña: la villa conserva hermosos rincones y edificios de gran belleza que merecen una visita: la ex-colegiata, hoy iglesia parroquial que presenta una construcción antigua que data del siglo XIII y que acoge en su interior la magnífica silleria del Coro procedente del Monasterio de San Vitorián; el castillo-fortaleza enclavado sobre un tozal con hermosas vistas del valle, el pequeño puente románico de un solo ojo situado sobre el barranco Ferrera, o la piscina natural, "Gorga" como llaman los lugareños a este remanso que las aguas de rio Ara forman a su paso por la villa.
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Torla: presidida por las grandes cortadas del Mondarruego, cuenta con una magnífica panorámica de la entrada al Parque Nacional de Ordesa. Un paseo por su casco antiguo permite al visitante descubrir espléndidos ejemplos de casas fuertes típicas del Pirineo, como Casa Viu, Casa Brun o Casa Lardiés, entre otras; además de la iglesia parroquial, edificio del siglo XVI, cuya torre cuadrada se remata en forma de pirámide.
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Bielsa: población famosa por sus tradicionales Carnavales, alberga la iglesia del siglo XV, "Casa Larraga", o el edificio que conserva una fachada renacentista del siglo XVI, y que acoge en su interior el Ayuntamiento, y en el que actualmente se ubica el "Museo de la Bolsa de Bielsa", museo dedicado a ese trágico episodio histórico.
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Plan, San Juan de Plan, Gistaín, Saravillo....: municipios del valle de Chistau que han sabido conservar hasta nuestros días sus costumbres y tradiciones, como carnavales, bailes y trajes populares. Recorrer las angostas y empedradas calles de estos núcleos y dejarse llevar por las sensaciones más antiguas de sosiego, tranquilidad y belleza que se respira en cada rincón, es todo uno. El visitante podrá conocer el modo de vida de sus habitantes, apreciar su arquitectura popular y degustar los ricos y suculentos platos de su gastronomía tradicional.